Sobre la ciclicidad

Sobre la ciclicidad

Todo en la vida es un ciclo, todo es circular…


Nos hicieron creer que el tiempo va hacia delante, de forma lineal, pero tan sólo hace falta observar un poco el mundo en el que vivimos, la naturaleza y a nosotr@s mism@s-
Dia-noche, vida-muerte, nacer-crecer-morir, primavera-verano-otoño-invierno…
Cuando somos capaces de observar estos periodos “circulares” o “ciclos”, entramos en la dimensión del tiempo natural.

* Ciclos dia y noche:
El dia y la noche, cada período tiene su esencia necesaria para la vida, solo que cada una tiene sus tipos de vida, y su energía para favorecer diferentes procesos.

Nosotros como animales que somos, estamos sincronizados de forma natural a estos ciclos.
Durante el día nuestras funciones vitales son destinadas para la actividad física, segregamos hormonas que nos ayudan a estimular nuestros mecanismos cognitivos y humanos.
Durante la noche, nuestras funciones se van ralentizando, y entran en juego otras hormonas que nos preparan para el descanso, recuperando así nuestro desgaste diario, a nivel físico, mental y energético, pues todos esos cuerpos se regeneran y vibran en resonancia por la noche.

* Ciclos del sol y la tierra:
El sol describe perfectamente la naturaleza cíclica y circular, al igual que la luna…
Durante lo que llamamos “año” que no es otra cosa más que contabilizar los ciclos (de allí la idea de que el tiempo es lineal), tenemos diferentes períodos de sol y de vida en la naturaleza.

Desde tiempos remotos, las culturas tribales y paganas, han celebrado estos periodos, de una forma sagrada (la rueda del año o sabbats), recordando los tiempos naturales de la tierra, y re-conectándose con su propia sacralidad del tiempo circular.

Las aves migratorias emprenden su vuelo a las zonas cálidas cuando llega el frío, síntoma de que un nuevo ciclo está comenzando.
Los animales del bosque preparan sus guaridas y alimento, pues saben perfectamente la crudeza de algunos climas durante estos ciclos llamados “estaciones”.

En el reino vegetal, muchas especies celebran estos ciclos de forma biológica, es su naturaleza vivirlos… las plantas de temporada, brotan de la semilla en la primavera, crecen y llegan a su clímax en invierno, dando flores y frutos.
En otoño muchas están ya dando nuevamente sus semillas, o sus bayas… otras lo harán incluso durante el período de invierno, donde todo es quietud, y es un tiempo donde se descansa para el siguiente ciclo. Es cuando el reino vegetal “duerme”.
Lo mismo sucede con alguno árboles, siguen y fluyen con los ciclos, creando nuevos brotes, flores y frutos, perdiendo más tarde sus hojas y quedando desnudos para su siguiente ciclo.

El humano en la vida moderna, ciertamente con sus apretadas agendas, sus vidas aceleradas y su tiempo lineal, se ha ido desconectando de esta naturaleza.

Celebra ciertas fechas recordando eventos humanos, y mentales, en las que la mayoría nada tienen que ver con la naturaleza y la ciclicidad, sino con hechos en el tiempo, nombramientos, y sucesos en la historia del ser humano.

Esto nos desconecta de nuestra naturaleza sagrada y circular, la parte más sagrada de la vida, que nos invita a vivir todos los tiempos nuevamente, desde diferentes perspectivas.

* Ciclos de la Luna:
La Luna, satélite sagrado que nos recuerda que todo cambia, todo es variable…

Las aguas de la tierra obedecen a estos ciclos por el magnetismo natural que tiene.
Luna Nueva, Luna creciente, Luna llena y Luna menguante.
No deja de ser un nuevo recuento de los ciclos de este peculiar satélite, pero este nos conecta a esos ciclos en nosotr@s mism@s .

Cuando observamos los cambios de la luna, y nos observamos internamente, podemos encontrar esa manera de obrar con los tiempos naturales.
Podemos ver que no somos la misma persona en luna nueva, que en luna llena, ni tenemos la misma energía física, ni las mismas emociones, ni los mismos pensamientos…
Antiguamente había mucha más conexión con los ciclos lunares o "Esbats".

La mujer tiene de forma natural este reloj cíclico biológico interno, que le conecta directamente con la Luna, pues tenemos los mismos días en nuestra menstruación. Y una vez estamos conectadas de forma natural observando los ciclos de la luna, nos regularizamos de forma natural.

Las mujeres nos sincronizamos cuando estamos juntas.
Realmente somos conscientes de cómo el tiempo circular opera en nosotras? Llamándonos a re-conectar con este tiempo circular?

Y los hombres? Poco se ha dicho de la luna en los hombres, pero del mismo modo que cambia una mujer a nivel mental, físico y energético, lo hace el hombre…

A él le cuesta más observar estos cambios internos durante los ciclos, pues no tienen un reloj biológico interno lunar.

Pero basta con observar la Luna, y preguntarse internamente si uno es el mismo en Luna nueva que en Luna llena…

Solo mediante la observación de lo interno, podemos conectar con lo externo. Pero cuando nos cuesta, tenemos la maravillosa presencia del espejo del mundo; donde nos miramos constantemente, a veces olvidando que solo nos devuelve reflejos…

Allí es donde podemos observar los ciclos naturales, en la Madre Tierra, la gran sabia... para conectarnos con el tiempo circular y la ciclicidad, para vernos complet@s, y sabernos múltiples dentro de un mismo ser, ser individual y al mismo tiempo unidos en la misma espiral de la vida."