La conexión humana con el reino vegetal

La conexión humana con el reino vegetal

Las plantas y seres vegetales, tienen una conciencia diferente, pero en esencia: tienen alma, ritmos vitales, aura, energía... como nosotros.

Cuando conectas con el alma de una planta, ella revela información valiosa, de sus cualidades, de su utilidad, y de la ayuda que puede prestarte. Tan sólo se trata de conectar desde el sentimiento, las sensaciones, sin emitir mucho análisis mental, ni razonamientos “lógicos” Acércate a una flor, una planta o un árbol, cierra los ojos y medita un rato.

Qué sensación tienes? Que cualidad sientes? Vitalidad, alegría, relajación… Obsérvala, cómo es su forma? Te dice algo eso? Cómo se eleva, o se arrastra, cómo crece, sus colores… Y si eres intuitiv@ puedes intentar profundizar más, pregúntale qué cualidades tiene y en qué te puede ayudar.

Esta es la manera en que Eduard bach empezó a conectar con las especies vegetales, de las que hoy conocemos como “flores de Bach”. Después de muchos años, de investigación y experimentación personal. Hay muchas personas que se han dedicado a observar las cualidades sanadoras de especies vegetales, desde el plano sutil, energético o vibracional.

El Tao habla del “chi” o energía vital que cada ser tiene, e incluye como ejercicio para obtener energía extra, el “abrazo del árbol”.

Muchas culturas se han dedicado a rendir culto y respeto a los diferentes tipos de árboles, otorgándoles cualidades sanadoras, mitologías, incluso divinidades.

Los celtas y su “ogham” calendario y oráculo de diferentes especies de árbol. Los vikingos y el Odinismo y su Gran Árbol de Yggdrasil.

Los textos sagrados bíblicos ya citan el “Árbol de la vida” y el “Árbol del conocimiento” en el jardín del Edén. Los indios nativos norteamericanos adoraban el cedro como árbol sagrado.

Los mapuches saben que la Araucaria es el árbol donde descansan sus ancestros…

Los druidas conectaban con los árboles, en concreto con el Roble, para obtener gran conocimiento, pues estos antiguos seres del reino vegetal, conocían secretos iniciáticos.

Muchas són los pueblos primigenios que han sabido escuchar a estos grandes seres antiguos y tan especiales, nuestros “hermanos mayores” los árboles.

Actualmente también existen estudios que empiezan a avalar estas opiniones, comparando el estado de salud de enfermos crónicos, antes y después de visitar cierto tipo de “bosques ancianos”. Describen como según la especie de árbol, mejoran su estado sanando uno u otro tipo de dolencia.

Sea como sea conectar con este reino, es volver al corazón del bosque, del prado, de las llanuras y de las selvas, nuestro verdadero hogar, la naturaleza.

- Selva González Fernández -